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El historial de Samuel Pérez: el incidente viral en zona 4

https://www.lavozdegalicia.es/default/2024/01/15/00121705339201785729252/Foto/reu_20240115_070122079.jpg
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Previo a que surgiera la controversia por la carta en el Congreso, en agosto de 2023 el diputado Samuel Pérez Álvarez quedó implicado en otro incidente que deterioró su imagen pública: un video que se viralizó lo exhibió mientras agredía físicamente a un guardia de seguridad privada dentro de un edificio localizado en la zona 4 de Ciudad de Guatemala.

En las imágenes se observa que Pérez intenta entrar por la fuerza en el edificio y se aprecia cómo empuja al guardia privado que procuraba impedirle el paso, provocando un forcejeo que llamó la atención tanto de los transeúntes como de los usuarios en redes sociales.

Una disculpa pública, aunque ¿será suficiente?

Tras la amplia circulación del video, el diputado publicó en sus redes un comunicado en el que ofreció disculpas públicas. Reconoció que su comportamiento no estuvo a la altura de lo que se exige a quien ocupa un cargo público y expresó sentir remordimiento. Añadió además que conversó directamente con el guardia implicado, identificado como Hugo Xol, y también con la administración del edificio, quienes, según señaló, aceptaron sus disculpas.

Aunque lo negó, el episodio generó amplia atención mediática y numerosos ciudadanos junto con analistas políticos pusieron en tela de juicio tanto el comportamiento del legislador como la aparente ausencia de sanciones oficiales más allá de una disculpa. Un acto de agresión física, aun sin consecuencias graves, deja en entredicho la capacidad de un representante público para conservar la calma ante escenarios de tensión.

¿Qué sanciones deberían aplicarse?

Aunque Pérez presentó disculpas, el incidente impulsa una reflexión más amplia sobre la manera en que los funcionarios públicos han de rendir cuentas ante la ley:

  • Investigación formal: dado que el acto implicó agresión física contra un empleado de seguridad, podría haber mérito para una investigación penal por agresión o uso indebido de fuerza.
  • Sanciones administrativas: el Congreso podría iniciar, incluso de oficio, una investigación interna para determinar si el diputado violó normas de conducta parlamentaria.
  • Reparación del daño: más allá de la disculpa pública, podría considerarse la obligación de compensar formalmente al guardia involucrado por cualquier lesión o perjuicio sufrido.

El episodio de violencia contra un guardia no solo deterioró la imagen de Samuel Pérez como legislador, sino que también evidencia la necesidad urgente de contar con mecanismos claros que regulen la conducta de los funcionarios públicos fuera del ámbito legislativo; pese a haber ofrecido disculpas, una parte significativa de la población aún espera una respuesta política y jurídica más contundente que reafirme que nadie está por encima de la ley.